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OportoPortugal

De visita a Ferreira, una bodega de Oporto en VilaNova de Gaia

La ciudad de Oporto creo que es como esos vinos complejos que mejoran con los años… Al principio pensé que era una percepción personal , pero comentándolo con más gente resulta que no soy la única que piensa así.

Cuando visitamos la ciudad por primera vez (hace ya como diez años) nos encantó a primera vista: sus mercados, lo bien que se come, esas vistas al río por la noche… Por ponerle algún “pero” diríamos que ciertas zonas se veían algo sucias e inseguras (sobre todo al anochecer).

Todo eso parecía haber cambiado en esta ocasión: la ciudad lucía radiante y abierta como nunca al turismo, principalmente español, con ganas de disfrutar de cada rincón tanto de día como de noche. Era Semana Santa, y se notaba en el ambiente.

Irnos sin visitar alguna de las múltiples bodegas de vino Oporto nos pareció casi imperdonable, así que nos decidimos por conocer una de las más afamadas: Ferreira.

A las 12 en punto, el domingo de Semana Santa, nuestra guía María, comenzó el recorrido que nos llevaría a través de múltiples pasillos y estancias a conocer algo más profundamente la historia de esta bodega con solera y de sus vinos, mimados desde el mismo instante de su elaboración.

Nos contó que la bodega se fundó en el s.XVIII por Doña Antonia, de la familia Ferreira, aunque fue en el s.XIX cuando la expansión empresarial fue más intensa, llegando, en el s.XX a pasar a formar parte del mismo grupo que gestiona otras de las bodegas más importantes de la ciudad: Ofley y Sandeman.

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Otra curiosidad que conocimos es que los famosos barcos que fondean en la Ribeira no están únicamente allí para alegrar el paisaje: todos los 24 de junio se celebra una fiesta en la que navegan por el río simulando la función de transporte de cubas que tenían en la antigüedad. ¡Todo un espectáculo!

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Durante todo el recorrido pudimos percibir el olor de los vinos reposando y descubrir que, aunque el suelo pudiese parecer de piedra, se trata realmente de madera para poder conservar mejor la temperatura en el interior de la bodega.

La región nordeste de Portugal (región valle Douro) fue la elegida para localizar los viñedos de los que se obtienen las uvas del vino Porto, ya que presenta un microclima especial al estar al abrigo de las montañas y de los vientos fríos.

El suelo de pizarra es fundamental ya que mantiene constante la temperatura de las uvas a lo largo de su periodo de maduración. Al igual que en ciertas zonas de Galicia, por cuestiones de la orografía, los viñedos se distribuyen en terrazas hechas de modo totalmente artesanal. Y la recolección es un trabajo realmente duro…

María nos contó por qué se le llama vino fortificado al vino Porto: el motivo es que detienen su proceso de fermentación añadiéndole aguardiente al vino, lo cual se otorga ese sabor tan característico.

Tras pasar por algún túnel llegamos a una estancia donde el vino estaba distribuido en cubas: por un lado los blancos, más afrutados y por otro los tintos, de dos clases: los Ruby , envejeciendo en cubas y por otro lados los Tawny, haciendo lo propio en barricas. Estos últimos son vinos más evolucionados, con más sabor a madera y con toques de frutos secos y ámbar.

Siempre me había preguntado por qué las botellas de vino Porto no tenían añada y fue en ese momento cuando se desveló el misterio…. Tanto las variedades Ruby como Tawny ¡llevan mezclas de uvas de años y cosechas distintos!

Continuamos avanzando por salas llenas de fotos y herramientas originales de los inicios de la bodega, aunque hubo ciertas estancias donde no pudimos acceder. Se trataba de aquellas donde envejecen los vino Porto Vintage: vinos procedentes de cosechas excepcionales donde no entra la luz natural para preservar todas sus características. Se embotellan sin filtrar y algunas llegan a tener cientos de años y alcanzar precios desorbitados en el mercado cuando salen a subasta.

LA CATA

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Y así llegamos a la parte final de nuestra visita: la cata.

En esta ocasión pudimos catar dos vinos distintos: un blanco extradulce (Porto Ferreira Lágrima), ideal para aperitivos y un tinto (Tawny Reserva Doña Antonia), recomendado para el final de las comidas con el postre.

La visita (incluida la cata) suele tener una duración de una hora, más o menos, y un precio de 6 euros… Existe la opción de comprar la entrada combinada a 3 bodegas (Offley, Sandeman y Ferreira) por sólo 9 euros. Mi recomendación, si queréis hacer varias visitas en el mismo día a diferentes bodegas, es que no lo dejéis para última hora ya que la mayoría de las bodegas cierran a eso de las 18.00 horas y os podéis encontrar con que no os va a dar tiempo.

Ah, una cosa que hemos comprobado, los vinos en la propia tienda de la bodega son más caros que en las tiendas que hay repartidas por ambas margenes de la Ribeira, tenedlo en cuenta. Además, este Oporto es muy famoso y común, lo encontrarás en la mayoría de tiendas y supermercados.

Por el resto, decir que vale la pena pasar un rato entre barricas conociendo un poco más de la historia de Oporto a partir de sus vinos y llevase el recuerdo de sus aromas y matices, sorbo a sorbo…..

DATOS

  • Nombre: Bodega Ferreira
  • Dirección: Av. Ramos Pinto, 70 – VilaNova de Gaia
  • Visita guiada: 5€.
  • Visita combinada Offley, Sandeman y Ferreira: 9€
  • Horarios: Abierto todos los días: 10:00 – 12:30; 14:00 – 18:00.
  • Página web: www.sograpevinhos.eu

 

ARTÍCULO PUBLICADO POR DEROUS PARA DEMIKU.ES

Tags : EnoturismoOportoPortugal
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El autor demiku

Blog de viajes en pareja, donde Miki y Rosi cuentan sus viajes y escapadas.

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