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Diarios de ViajeFrancia

Día 5 por Bretaña y Normandía: Dinard, Saint Malo y el increíble Mont Saint Michel

Allí estábamos, recién levantados en nuestro hotelito en Dinan y con un ligero hormigueo en el estómago. Hoy conoceríamos por fin el Mont Saint Michel, el gran “objetivo” de nuestro viaje a Bretaña y Normandía. Pero antes nos acercaríamos a pasar la mañana en la ciudad corsaria de Saint-Malo. De camino conoceríamos por encima Dinard. La tarde y noche la dedicaríamos por supuesto al deseado Moint Saint Michel.
Este diario del día 5 pertenece a nuestro diario de viaje por Bretaña y Normandía. El índice del viaje lo encontrarás aquí.
Si deseas ver el diario del día anterior, es este: Día 4 por Bretaña: Descubriendo Quimper, Cancale y Dinan.
Ruta Dinan, Dinard, Saint Malo y Mont Saint Michel

DINARD

A sólo 20 km de nuestro hotel se encuentraba la turística ciudad de Dinard. No la teníamos marcada en nuestra ruta, pero aprovechando que casi quedaba de camino a Saint-Malo, decidimos desviarnos un par de kilómetros y conocerla un poquito.

Dinard
Saint-Malo vista desde Dinard

Son muchos los que confunden Dinard y Dinan cuando están preparando su viaje a Bretaña. No tienen nada que ver, Dinan es una pequeña ciudad medieval y Dinard es una pequeña ciudad turística situada en la Costa Esmeralda que ha sabido conservar el espíritu de la Belle Epoque. Eso si, están situadas muy cerca una de otra, de ahí la confusión.

Dinard está repleta de elegantes villas construidas en el siglo pasado. Fue y es un importante destino termal y de lujo, sobre todo para los ricos y acaudalados ingleses, que eligieron ya en el siglo XIX este rincón de Francia para sus escapadas.

Dinard está repleta de villas y edificaciones de la Belle Epoque.
Dinard está repleta de villas y edificaciones de la Belle Epoque.

La verdad que es un lugar muy bonito de ver y conocer, con pequeñas ensenadas y puertos ideales para realizar todo tipo de actividades acuáticas. Aunque sinceramente en un viaje a Bretaña, con tanto que ver y hacer, casi la omitiría de la ruta.

Después de recorrer un poco en coche algunos rincones de Dinard, nos dirigimos a Saint Malo, al otro lado del río Rance. Para cruzar la desembocadura del río hay que pasar por una construcción que ni sabíamos que existía, la Central Mareomotriz de La Rance.

Esta central fue la primera del mundo de su tipo y fue inaugurada en 1966.  Esta central se sitúa en un dique bajo el cual hay 24 turbinas reversibles que giran con los movimientos de las mareas, generando energía eléctrica que puede abastecer a una ciudad de unos 225.000 habitantes. Sobre el dique se sitúa una carretera que hace las funciones de puente entre Dinard y Saint Malo.

Cuando íbamos a atravesar por el puente encima del dique, nos encontramos con un semáforo en rojo que nos tuvo allí parados unos 15 minutos, ya que las esclusas que permiten pasar a los barcos se estaban abriendo. Sabíamos que íbamos a pasar tiempo allí parados cuando vimos a los franceses apagar sus coches y bajar a estirar las piernas. La espera nos sirvió para disfrutar de las vistas y ver con detalle la central y el paso de los barcos.

SAINT-MALO

Nada más llegar a Saint Malo nos dirigimos a la zona del puerto, donde hay una gran explanada portuaria que conecta la ciudad con la zona amurallada. Allí tendréis mucho sitio para aparcar. Nosotros aparcamos realmente fácil y rápido junto a la Playa de l’Éventail. Hay zonas de pago, pero también si no os importa andar 5 minutos hay bastante para aparcar gratis.

Fuerte Nacional de Saint-Malo
Fuerte Nacional visto desde la Playa de l’Éventail
Velero Saint-Malo
Goleta Etoile de France en el puerto Saint-Malo

Saint-Malo fue durante siglos una importante ciudad amurallada y es conocida popularmente como la ciudad corsaria de Saint Malo. Obviamente, debido a su pasado corsario.

Nada más atravesar las puertas de la altísima muralla descubrimos un precioso casco histórico, lleno de calles empedradas, galerías de arte y restaurantes y pequeños cafés que recuerdan a París.

Junto a la puerta principal se encuentra la oficina de turismo, donde podréis encontrar toda la información necesaria para visitar la ciudad.

Saint-Malo
Saint-Malo
Saint-Malo

Lo primero que hicimos nada más entrar fue localizar un acceso al famoso camino de ronda sobre la muralla. Habíamos leído que era la mejor forma de conocer primero la ciudad, con unas grandes vistas del exterior e interior. De un lado la ciudad amurallada, y del otro el mar con sus playas.

Desde ese paseo podrás descubrir una serie de fuertes situados en unos islotes que rodean la ciudad amurallada, como Fuerte Nacional (1689), ll Fuerte del Petit Bé y el Fuerte de la Conchée. Los dos primeros son accesibles en marea baja, el de la Conchée se sitúa en un islote a unos 4 km de la costa.

En la parte de la desembocadura del río Rance podréis ver del otro lado la ciudad de Dinard.

Saint-Malo
Las vistas desde la muralla son espectaculares. Al fondo, el Fuerte Nacional.
Saint-Malo
Rodeando las murallas de Saint-Malo hay varias playas que nos parecieron muy apetecibles en pleno Agosto.
Saint-Malo
Saint-Malo
Hacer el recorrido por las murallas es obligatorio en una visita a Saint-Malo.
Saint-Malo

Dentro de las murallas, además de pasearte y perderte por sus espectaculares callejuelas empedradas, podrás visitar la Catedral Saint-Vincent (siglo XII) y el Castillo de Saint Malo (1424).

Hay que decir que gran parte de la ciudad fue destruida en la 2ª Guerra Mundial, sobre todo durante la batalla de liberación de la ciudad, en 1944. La mayor parte de la destrucción fue provocada por los incendios.

Pero hay algo bueno que han hecho los franceses, como los ingleses y los alemanes, que fue reconstruir las ciudades casi como estaban antes, replicando construcciones y diseños. La única gran excepción que conocimos fue Caen (Normandía), que no se reconstruyó siguiendo el diseño original y ha perdido mucho encanto.

Saint-Malo
Saint-Malo
Aún no sabemos su significado, pero por las calles empedradas vimos varias de estas placas.
Saint-Malo
Saint-Malo

Después de pasear un poco por la ciudad amurallada, y como en Francia se come muy temprano, buscamos un restaurante. Buscamos uno donde poder disfrutar de un plato muy tradicional de Bretaña, los Moules Frites. Es decir, los mejillones (con diferentes elaboraciones y salsas) con patatas fritas. Por supuesto, acompañados de una sidra bretona o normanda.

El precio de los mejillones en Saint-Malo varia bastante de un restaurante a otro. Pero en muchos hay menús entre 10 y 17 euros que incluyen mejillones, postre y bebida (suele ser agua o sidra en taza). Nuestra opción fue un menú de 13 euros que realmente estaba bastante decente, con mejillones y patatas, sidra dulce y postre.

Comer en Saint-Malo
Saint Malo
Bajo las propias murallas y a en todo el casco histórico hay muchos restaurantes para comer.
Mejillones Bretaña
Los mejillones a la sidra estaban realmente deliciosos.
Mejillones Bretaña
Lo tradicional en Bretaña es comer los mejillones acompañados de patatas fritas y una rica sidra.

Al acabar de comer nos dirigimos al coche para hacer los 50 kilómetros que nos llevaría a los pies del Mont St Michel.

EL MONT SAINT MICHEL

Nuestra idea inicial era ir primero hasta nuestro alojamiento de esa noche, una “Chambres d’hôtes” muy cerca del Moint Saint Michel. Y hasta allí nos dirigimos directamente, mirando siempre de reojo y con una sonrisa de oreja a oreja al Moint Saint Michel. Y es que en gran parte de la ruta en coche lo ves allí, imponente, en medio de la bahía.

Por cierto, el Mont se encuentra junto a la frontera entre Bretaña y Normandía, pero del lado normando. Así que ya habíamos entrado en la segunda parte del viaje, entrabamos en Normandía.

Beauvoir

Al llegar a “Les Valtières du Mont-Saint-Michel” descubrimos que no abría hasta las 5 de la tarde. Lo ponía en también en nuestra reserva de Booking, pero no lo habíamos visto. Error.

Y eran las 2 y pico de la tarde. Uf, eso nos estropeaba nuestros planes de visitar la Abadía del Mont Saint Michel, que cerraba a las 19:00 horas. Y entre hacer checkin,  ir hasta el parking (a unos 5 km de una carretera estrecha y con algo de tráfico) dejar el coche en el parking, esperar un bus lanzadera, llegar a los pies del Monte, subir hasta la Abadía… se nos iba a hacer muy muy complicado. Así que decidimos (no sabemos si erróneamente) no visitar el interior de la Abadía y disfrutar con más calma de resto del Mont Saint Michel.

Quedaban casi 3 horas hasta que abriera el hotel, así que decidimos acercarnos a Beauvoir y pasear por la zona.

Barrage du Mont St Michel. Río Couesnon, en Beauvior.
El Mont Saint Michel desde el puente del río Couesnon, en Beauvior.

En Beauvoir seguimos de frente al otro lado del río y nos acercamos a unos campos a admirar el Mont Saint Michel. Y a pesar del polvo y el calor, desde allí sacamos las que creemos algunas de las fotos más bonitas del viaje. Son éstas 😉

Por fin estábamos frente al Mont Saint Michel
Por fin estábamos frente al Mont Saint Michel
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Mont Saint Michel

Después de pasear y disfrutar de ese impresionante paisaje, regresamos a Beauvoir. Allí, en la senda junto al río, que lleva directamente al Mont, había un pequeño mercadillo. Según descubrimos por los carteles, la gente del pueblo estaba vendiendo objetos usados, muchos de ellos muy antiguos. Muchos de ellos de la época de la Segunda Guerra Mundial.

beauvoir

Ya eran las 5  así que nos dirigimos a nuestro alojamiento. Como ya casi daba igual ir al Mont a las 6 que a las 7, decidimos descansar un par de horas en el hotel. Nos tocó una acogedora y amplia buhardilla con unas preciosas vistas al Mont Saint Michel, así que estábamos realmente muy contentos.

Hotel Saint Michel
El Mont Saint Michel desde nuestro alojamiento.

A las 9 y pico era la marea alta, una de las más altas que hayan vivido en muchos años (ya lo sabíamos antes de viajar, de hecho ajustamos el viaje a estar ese mismo día en el Mont).

Como el relato de nuestra visita al propio Mont es extenso y tenemos muchas fotos, relataremos esta experiencia en el siguiente artículo de la guía ;).

 

INFORMACIÓN PRACTICA:

Llegar al Monte Saint Michel

Lo ideal es llegar en coche al Mont Saint Michel. Existen tours guiados desde diferentes puntos de Francia, pero nosotros huimos de este tipo de viajes organizados, así que si nos preguntas te diríamos que lo ideal es acercarte en un coche.

Es muy común viajar hasta París y allí alquilar un coche para recorrer Bretaña, Normandía y conocer el Mont Saint Michel. De hecho nosotros lo valoramos, pero como era Agosto y vivimos en Coruña (con pocas conexiones y muy caras en temporada alta), nos salía sólo el vuelo por 800€ cada uno (nosotros alucinamos, que por eso íbamos a Tailandia en la misma época). Hay webs en internet donde alquilar coches a buen precio en Francia, como Easyterra.

Se puede llegar en tren y bus. En la localidad cercana de Pontorson hay estación de tren que viene desde lugares como París. En Pontorson salen buses directos hasta el Mont. Otra opción es un tren hasta Rennes y allí también hay buses hasta el Mont.

Aparcar en Mont Saint Michel.

Sólo existe una opción para aparcar cerca del Mont, que son los parkings de pago. Bueno, puedes aparcar en alguna carretera secundaria o rincón de Beauvoir, pero lo desaconsejamos totalmente. Hay varios kilómetros hasta el Mont y dejarás el coche con el riesgo de haberlo aparcado mal o que te roben.

Los precios del parking son de 12.50 € todo el día o 6.30 € por dos horas o menos. A partir de las 19h y hasta las 2 de la madrugada es gratis. Desde el parking hay buses lanzadera que vienen y van al Monte y son gratis para los usuarios del parking.

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demiku

El autor demiku

Blog de viajes en pareja, donde Miki y Rosi cuentan sus viajes y escapadas.

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