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Día 8 en Tailandia. Krabi y la península de Railay.

Tras disfrutar de la capital y del norte de Tailandia, ya tocaba conocer las maravillosas playas de este país. Tras curiosear por Internet, tuvimos muy claro que queríamos ir a Krabi, a disfrutar de esas aguas turquesa y sus tremendos acantilados. Nuestros amigos Alberto y Yago, viajeros y amantes de Asia y Tailandia, nos insistieron mucho para que fuéramos a Railay y qué bien que les hicimos caso… ¡enamorados nos vinimos de allí! Y es que lo que normalmente nos presentan en los catálogos de viajes como Krabi, no es Krabi en sí (Krabi es la ciudad y la provincia). La mayoría de los hoteles están en Ao_Nang, donde está la mayor parte de los servicios turísticos. Yo dudé algo de si alojarnos aquí, por comodidad y pensando en que tendríamos más posibilidades de transportes, pero gracias a nuestros amigos, que tanto insistieron, elegimos Railay.

Este artículo forma parte de la Guía y Diario de viaje a Tailandia . Puedes ver todos los capítulos en nuestra Guía de Tailandia.

Railay es una península al sur, a la que no es posible acceder por carretera, ya que está rodeado de peñascos de piedra caliza, que es lo que la hace maravillosa (bueno y esas aguas…ainsss). El único medio de transporte son los barcos, en concreto los barcos de popa larga, que se ven ir y venir constantemente y que tan fotogénicos resultan (y ruidosos). Allí descubriríamos que tiene un ambiente muy desenfadado y relajado, que se contagia y que transmite muy buen rollo.

Tiene 4 playas: Railay West (la del oeste y principal, preciosa y perfecta para nadar; siempre con mucho trasiego), Railay East (la del éste, aquí están muchos de los hoteles, pero en realidad no es una playa en sí, por lo menos no para bañarse, aunque es bonita), la Phra Nang (la verdadera joya, el secreto a voces; sólo hay un hotel muy caro, pero se llega perfectamente por un camino desde el resto de la península) y Ton Sai (está más indicada para escaladores y el ambiente es muy jovial).

Railay

Pero bueno, vayamos por partes…

Este día nos levantamos a las 4 de la madrugada (bueno, yo, porque Simón se quedó despierto viendo un partido del Dépor en directo por internet, jeje), ya que a las 06.25 h salía nuestro vuelo. Nos recogió en el hotel el guía (con el que hicimos la excursión del triángulo del oro y con el que apalabramos este traslado) y en menos de 30 minutos estábamos en el aeropuerto (le pagamos 200 baths en total).

Aterrizamos en Krabi a las 8.30. Habíamos preguntado por el servicio de transfer del hotel  a Railay, pero era muy muy caro, así que íbamos decididos a hacer lo que veíamos en los foros y en la guía: coger un taxi del aeropuerto al puerto de Ao-Nang y allí coger un bote de popa larga hasta la playa de Railay. Sin embargo, al llegar al aeropuerto, mientras desayunábamos, vimos un servicio de bus público, que ponía Railay y, no lo dudamos.

Tuvimos que esperar un poco, ya que los buses estaban sincronizados con las llegadas de los vuelos y nosotros habíamos estado desayunando, con lo que enganchamos con el siguiente vuelo. El bus tenía un espacio detrás del conductor, sin asientos, donde iba todo el equipaje apilado. Unos 45 minutos después, nos dejaron en un embarcadero, que aunque pensábamos que íbamos al de Ao-Nang, era otro diferente (si no me equivoco, por lo que leí después, debía ser el Ao Nam Mao), ya que no había nada alrededor. Allí, esperamos a que hubiera gente suficiente para llenar un bote y nos subimos al barco (ojito con subir las maletas en ese “muelle” flotante, que se mueve para todos lados). El viaje en barco ya lo fuimos disfrutando un montón y es que las aguas de esta zona, son increíbles y ya vas viendo las islas y la costa en el recorrido.

Barco de popa larga

El bote nos dejó en Railay East y menos mal, porque allí hay como una especie de muelle flotante y en la playa del oeste no hay nada (tienes que salir del agua con la maleta en la cabeza y el agua hasta la cintura y si la marea está baja, hay mucho que caminar, porque baja un montón), así que siempre aconsejaremos llegar y salir por esta zona (más que nada por el equipaje). Cuando nos estábamos acercando, y eso que lo hicimos por la “fea” playa del este, ya estaba alucinando. Caminamos para cruzar hasta el otro lado de la península, a la playa del oeste, que es donde estaba la recepción de nuestro hotel. Son 5 minutos en total, está todo muy cerquita.

Llegamos a nuestro hotel, el “Sand & Sea Resort”, pero no fuimos capaces de ir directamente a la recepción, ya que el espectáculo que teníamos delante, era impresionante. Y es que la playa del oeste impresiona y mucho. Aquí se me puso una sonrisa tonta en la cara, que no se me borró en los cuatro días siguientes.

Railay west

Bueno, elegimos este hotel, que para nosotros era un lujo, aparte de porque está genial (tanto las habitaciones como las cabañitas), porque la ubicación es inmejorable y en su momento, encontramos un precio en Booking que nos pareció razonable. Desde luego, no era el hotel más barato, pero es que en Tailandia, te puedes permitir este tipo de caprichos… Nuestros euros, cunden mucho allí. De todos modos, en esos días pudimos curiosear muchos de los hoteles y sus instalaciones (está todo bastante abierto y con continuidad) y la mayoría están genial. Además, todo está muy cerca.

Cabañas

Fuimos a comer al “Mangrove Restaurant”, que nos gustó tanto… que en estos días repetimos. Para llegar hay que ir por la inevitable Walking Street. Y digo inevitable, porque casi todo está aquí: bares, restaurantes, agencias de viajes, tienda, laundry, etc. Todos los días pasábamos varias veces por ella. Para llegar al hotel hay que seguir caminando, casi hasta llegar a la playa del este. Allí, probé el primer “mango sticky rice”, un plato muy típico, que lleva arroz “pegajoso”, leche de coco y mango. ¡Qué cosa más rica y adictiva!

Mango sticky rice

El resto de la tarde nos la pasamos entre baños (playa, piscina de aquí, playa, piscina de allí… ¡qué duro!), “cotilleos” por la península y negociando la excursión del día siguiente. También viendo a los monos jugar, saltar de palmera en palmera, robar comida a los viajeros, darles collejas (¡qué cabroncetes son!) y pelearse entre ellos. En fin, disfrutando como enanos…

Monos

Al anochecer, como no, tocó puesta de sol en la playa del oeste, con un par de cervecitasritual casi obligado para todos los viajeros, por lo que pudimos comprobar.

Cervezas tailandesas Puesta de sol en la piscina Puesta de sol

Y cena rica rica, en otro de los maravillosos restaurantes de la zona.

Cena Railay

INFO

  • Traslado privado al aeropuerto de Chiang Mai: 200 baths.
  • Nuestro hotel en Railay: “Sand & Sea Resort“.
  • Llegar a Railay desde el aeropuerto: pasaje bus (que incluye el bote) o taxi a Ao Nang y después un bote.

 

Este artículo forma parte de la Guía y Diario de viaje a Tailandia . Puedes ver todos los capítulos en nuestra Guía de Tailandia.

LOCALIZACIÓN

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Vivi

El autor Vivi

2 Comentarios

  1. Hola. Soy de A Coruña y tengo un viaje previsto para el mes de Noviembre, en la playa puedes ir a bañarte tranquilamente y dejar la mochila (con móvil, llaves etc) en la toalla o hay peligro de que los monos se la lleven? Otra duda ya que vosotros también soys Gallegos, alguna cerveza de allí tiene parecido con la Estrella Galicia? Gracias.

    1. Hola Tania. Muchas gracias por leernos. Nosotros en la península de Railay, no vimos a los monos en ningún momento en la playa y nos bañamos sin preocuparnos por nada. Si vais a la Monkey Beach con algún tour a las islas Phi Phi, sí tenéis que tener cuidado. Sabemos de viajeros que se quedaron sin mochila, sin pasaportes y sin nada. La mejor opción en ese caso, sería dejar las cosas en el barco. En cuanto a la cerveza, las marcas que más veréis en Tailandia,serán la Shinga, la Chang y la Leo (También hay mucha Tiger, pero ésta es de Singapur).La primera de ellas, es la que tiene un poco más de cuerpo; las otras son más suavecitas. Nuestro consejo es probarlas todas, ¡por supuesto! Pero a nuestra Estrella, no se parece ninguna, jaja. Si os podemos ayudar en cualquier otra cosa… ¡Disfrutad mucho!

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